Está comprobado científicamente que consumir vino, en dosis moderadas (una o dos copas al día) es beneficioso para nuestro organismo. El tanino de los tintos ayuda a mantener limpias las arterias, lo que contribuye a evitar enfermedades cardiovasculares. Asimismo, el resveratrol, una sustancia que se encuentra en la piel de la uva negra, puede ayudar a retrasar el envejecimiento y prevenir enfermedades como el Alzheimer. Entre sus beneficios destacan los siguientes:
• Tiene una acción antiespasmódica
• Activa la secreción biliar.
• Funciona como antihistamínico, por lo que atenúa las reacciones alérgicas.
• Posee un efecto antibacteriano.
• Protege las paredes arteriales, al fortalecer el colágeno y la elastina.
• Aporta minerales y oligoelementos básicos para el buen funcionamiento de nuestro cuerpo (magnesio, cinc, litio, calcio y potasio).
• Es eficaz para combatir la anemia ferropática, ya que contiene hierro.
• Palia la pérdida de memoria causada por insuficiencia circulatoria.
• Estimula los órganos olfativos y gustativos, por lo que es recomendable para vencer la falta de apetito (y en algunos casos la anorexia).
Fuente:
http://www.tucocinaytu.com
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Vino para prevenir enfermedades
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¿Quién fue Dom Pérignon?
Dom Pierre Pérignon fue un monje benedictino a quien se le atribuye la invención del método champenoise para la fabricación del vino espumante fermentado (champagne).
En 1657, cuando Pierre tenía 19 años, decidió ingresar en un convento de monjes benedictinos en la abadía de Saint-Vannes, en la ciudad de Verdún.
Posteriormente y durante el año 1668 es trasladado a la abadía de Hautvilliers, cercana a la ciudad de Épernay. Durante toda su estancia allí, y hasta su muerte, se dedicó a la custodia del sótano de la abadía (lugar donde se guardaba la producción de vino). Fue durante su administración que la abadía prosperó y duplicó su producción vinícola.
Se dice que cuando Pierre, luego de haber producido -tal vez involuntariamente- el famoso método champenoise, y habiendo probado la bebida contenida en una de las botellas estacionadas en el sótano, exclamó (llamando a quienes estaban en sus cercanías):”¡Venid pronto, estoy bebiendo las estrellas!”, precisamente aludiendo a las burbujas producidas por la fermentación del vino.
Fuente:
http://www.culturizando.com
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El vino en la comida
La ceremonia del vino fue estrictamente reglamentada -en relación con la comida- en las cortes europeas, y muy especialmente en la francesa, entre los silos XVII y XVII. Los gourmet del siglo XIX mantuvieron en sus escritos esas reglas, esa rigidez.
Esas costumbres constituyen en suma, una ortodoxia. Son pocos y arcaicos quienes aún las respetan a rajatabla.
La relación con el vino debe ser familiar, directa, alegre.
El vino en las comidas
Es en este plano esencial donde la ortodoxia tradicionalista ha sufrido más derrotas. Durante muchísimos años se prescribía que los vinos blancos debían acompañar -con sentido más homeopático que lógico- a los pescados y carnes blancas tales como el pollo por ejemplo. Los tintos livianos, tipo cabernet, a las entradas de carne asada y los borgoñas, más densos, a los platos de salsas fuertes o guisos. Era una teoría del "complemento"; de la complementación.
Desde ya hace unas décadas se comenzó a reconocer que esta gradación complementaria es absolutamente prescindible y carente de imaginación. Ocurre que la "complementación" puede y debe alternarse con la compensación.
¿Qué impide "compensar" el ardor de una salsa a la diàble, fogosa en su pimienta, con un tinto suave o un blanco frío? Nada. ¿Acaso un blanco de pavita no permite admirar la densa voluptuosidad de un borgoña?
Por supuesto que el tema es de nunca acabar; pero debe remarcarse un punto fundamental. Más que el tipo de carne es la preparación y la salsa la que debe decidir -como se sabe- de los vinos. No hay nada que obligue a comer la paella, con su fuerte quemadillo de fondo, su azafrán, su pollo, sus mariscos, su compleja riqueza, con un vino blanco. La paella soporta y ama cualquier tinto.
A la inversa, otro axioma remanido, es también inexacto: el champagne no puede acompañar cualquier tipo de plato: las versátiles burbujas no se llevan bien con las pastas, no tienen nada que ver con las achuras (despojos, menudos) o con un guiso de lenteja.
No debe confundirse moda con exageración.
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El lúpulo de la cerveza reduce el colesterol
El consumo moderado de cerveza es recomendable para la salud por sus beneficios médicos y nutricionales. Concretamente, el lúpulo —ingrediente fundamental de la cerveza— evita la oxidación de las células y disminuye los niveles de colesterol y triglicéridos.Esta afirmación es parte del estudio El lúpulo contenido en la cerveza, su efecto antioxidante en un grupo controlado de población, desarrollado por Victoria Valls Bellés, doctora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, y Jesús Román Martínez, presidente de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación.
Siempre se ha dicho que la ingesta moderada de cerveza (y de otras bebidas fermentadas, como el vino) es beneficiosa para la salud. Pero sus bondades no le vienen sólo por efecto del alcohol, que también. Este estudio se ha realizado con cerveza sin alcohol y sus resultados han sido concluyentes. Su consumo moderado por adultos sanos puede contribuir a la reducción de patologías asociadas con la edad y, por lo tanto, conseguir un envejecimiento más saludable.
El secreto de todo está en el lúpulo, que desde antiguo se ha empleado en la medicina tradicional por sus propiedades sedantes, diuréticas, anti-inflamatorias, anti-bacterianas y anti-oxidantes.
Fuente:
http://www.diariosigloxxi.com/
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La cata de vino
La fase visual:
La vista es, sin duda, el primer sentido implicado en la cata.
La limpidez: El vino nace turbio, llevando residuos de tejidos de uvas y restos de microorganismos. Con el tiempo, y por simple precipitación, los vinos van limpiándose. El empleo de procedimientos de clarificación y filtrado es indispensable para quitar las impurezas.
El examen se realiza poniendo la copa delante de una fuente de luz blanca, o sobre un fondo blanco bien iluminado.
La limpidez de un vino se define, por tanto, como la ausencia de enturbiamiento.
ALGUNOS DE LOS ADJETIVOS USADOS PARA DEFINIR LA LIMPIDEZ:
Límpido, trasparente, turbio, velado, opaco, apagado, quebrado, mate.No toda turbidez indica deterioro en el vino, ejemplo de esto son los Grandes Reservas Para eliminar esas sustancias, que no son perjudiciales, pero tampoco muy agradables al beber, se utiliza la técnica de la decantación.
El color: El color, depende en principio de la cepa, de la edad del vino y de los procesos de elaboración Por el color los vinos se clasifican en blancos, rosados y tintos. El examen del color del vino se hace frente a una fuente luminosa, o sobre un fondo blanco bien iluminado
.TÉRMINOS PARA LA INTENSIDAD DEL COLOR:
Pálido, Intenso, Ligero, Profundo, Claro, Nítido, Vivo, Fuerte, Oscuro, Apagado, etc.
EL COLOR DE LOS VINOS, BLANCOS:
Blanco, Amarillo pálido, Amarillo verdoso, Amarillo limón, Amarillo paja, Amarillo dorado, Amarillento, Cobrizo, Oro, Oro pálido ,Oro viejo ,Dorado, Hoja seca, Castaño, Madera, Ámbar, etc.Dentro de estos matices se puede hablar de ribetes, reflejos o irisaciones como por ejemplo, amarillo con ribetes verdes.
EL COLOR DE LOS VINOS ROSADOS:
rosa , bermellón, rosa carmín, piel de cebolla, anaranjado, salmón, etc.
EL COLOR DE LOS VINOS TINTOS:
rojo claro, rojo oscuro, rojizo, rojo violeta, rojo cereza, rojo grosella, rojo sangre, rojo ladrillo, rojo anaranjado, rojo amarillento, rojo marrón, carmín, rubí, granate, bermellón, púrpura, violáceo , teja, marrón.
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Descubriendo el vino
Para cada uno de nosotros todo empezó a través de las sensaciones y de la adquisición de las percepciones. En ese momento fue cuando comenzó nuestro aprendizaje.
Si damos a oler una copa de vino, la mayoría de las personas dirán: "huele a vino, es un olor vinoso".
En realidad no se puede apreciar correctamente nada sin un previo aprendizaje y entrenamiento.
De hecho hay un doble aspecto en esto de educar nuestros sentidos, mejorar nuestra precisión y sensibilidad y reforzar la facultad de apreciación y de discernimiento.
Lo que ocurre es que no sabemos utilizar más que una parte de nuestras posibilidades sensoriales.
Max Légliese, habla de una regresión actual del gusto y del olfato y dice: "A la larga, ya no oímos los coches en la calle, el tren cercano, el repiqueteo de las máquinas de escribir en la oficina de al lado, la conversación de nuestros vecinos de mesa. Se ha establecido una barrera inconsciente. A fuerza de inhibición, nos volvemos indiferentes, olvidamos el uso de los sentidos."
La vida ciudadana nos aleja de la riqueza olorosa y gustativa de la naturaleza. Perdemos la curiosidad de los sabores y los olores y la aptitud para percibir reacciones emocionales a través de ellos. Restringimos progresivamente el número de sabores y olores que se consideran agradables.
La pereza de los sentidos desemboca en la uniformidad, en la neutralidad y lo insípido de los alimentos. Los fabricantes lo saben perfectamente, así buscan que un producto desagrade lo menos posible al mayor numero posible de personas.
La cata de vino es una buena escuela contra la degradación de nuestros sentidos, es un extraordinario medio de educación. Mantiene los sentidos alerta y permite una mayor percepción de las cosas.
Fuente:
http://www.tucocinaytu.com
Si damos a oler una copa de vino, la mayoría de las personas dirán: "huele a vino, es un olor vinoso".
En realidad no se puede apreciar correctamente nada sin un previo aprendizaje y entrenamiento.
De hecho hay un doble aspecto en esto de educar nuestros sentidos, mejorar nuestra precisión y sensibilidad y reforzar la facultad de apreciación y de discernimiento.
Lo que ocurre es que no sabemos utilizar más que una parte de nuestras posibilidades sensoriales.
Max Légliese, habla de una regresión actual del gusto y del olfato y dice: "A la larga, ya no oímos los coches en la calle, el tren cercano, el repiqueteo de las máquinas de escribir en la oficina de al lado, la conversación de nuestros vecinos de mesa. Se ha establecido una barrera inconsciente. A fuerza de inhibición, nos volvemos indiferentes, olvidamos el uso de los sentidos."
La vida ciudadana nos aleja de la riqueza olorosa y gustativa de la naturaleza. Perdemos la curiosidad de los sabores y los olores y la aptitud para percibir reacciones emocionales a través de ellos. Restringimos progresivamente el número de sabores y olores que se consideran agradables.
La pereza de los sentidos desemboca en la uniformidad, en la neutralidad y lo insípido de los alimentos. Los fabricantes lo saben perfectamente, así buscan que un producto desagrade lo menos posible al mayor numero posible de personas.
La cata de vino es una buena escuela contra la degradación de nuestros sentidos, es un extraordinario medio de educación. Mantiene los sentidos alerta y permite una mayor percepción de las cosas.
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http://www.tucocinaytu.com
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Cerveza premium ya capta cerca del 20% del mercado en Argentina
El consumo de cerveza sigue una tendencia similar a la de otras bebidas con alcohol, como el vino, el vodka, el ron o el whisky: mientras su mercado en general crece levemente, la venta de productos nacionales premium e importados lo hace más rápido, en virtud de un cambio en los hábitos de consumo.
En el caso de la cerveza, el segmento premium crece al doble que el mercado general: mientras la venta total trepó un 4,4% en 2010, a unos 1.900 millones de litros, la de productos premium lo hizo 8,5%. Y, para este año, se espera un 10% más en este nicho. En general, se consideran cervezas premium a las nacionales que cuestan desde 30% más que la líder del segmento masivo, Quilmes, y a las importadas, que pueden valer un 200% más. Hoy, se beben en el país unos 47 litros per cápita, frente a 19 litros de 1990.
Esta tendencia comenzó a acentuarse en los últimos años, a medida que ingresaron al país nuevas marcas importadas y se comenzaron a elaborar otras internacionales en el país. Hoy, la líder del segmento premium es la belga Stella Artois, que se elabora en el país, de la belgo-brasileña InBev (dueña también de Quilmes), seguida de cerca por la holandesa Heineken, también producida localmente, del grupo chileno CCU.
Pero además del centenar de empresas que elaboran artesanalmente en el país como Antares o El Bolsón, hay otras marcas argentinas, como Imperial (de CCU), Otro Mundo (producida y distribuida también por el grupo chileno) y Patagonia y una oferta mucho más amplia de importadas. Por ejemplo, InBev ofrece en el país Beck's, Franziskaner y Löwanbräu (Alemania), Hoegaarden y Leffe (Bélgica); Paceña (Bolivia) y Zillertal y Pilsen (Uruguay), mientras que CCU distribuye Corona y Negra Modelo (México), Guinness (Irlanda), Paulaner (Alemania), Birra Moretti (Italia) y Kunstmann (Chile), sólo por citar la oferta de las dos mayores cervezas en la Argentina.
A la mayor oferta de marcas premium también hay que sumar la más amplia disponibilidad de variedades rubias, rojas y negras de diferentes características, cada una de ellas y sabores, que hicieron dejar atrás, lejos en el tiempo, el cuasi monopolio de la rubia lager.
Fuente:
http://www.diariouno.com.ar
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La botella de vino
Antes de esa fecha, si bien se hacían botellas, el vidrio era tan fino que no se podían utilizar para la conservación y transporte. Se la usaba sólo para el servicio en la mesa , a modo de jarra, pero era necesario protegerla con canastos de paja, para disminuir su fragilidad.
Hasta el momento que la botella llega a cumplir su función de conservación y transporte, se usaba para estos cometidos los toneles de roble -desde la Edad Media en adelante- y anteriormente, desde la época romana, las ánforas.
Por lo tanto, la imagen de la botella actual, en bodega, en estanterías ,en la mesa, es el resultado del desarrollo de la fabricación del vidrio .
En realidad el vidrio se conoce desde comienzos de nuestra Era, lo que en realidad evolucionó es la técnica, desde un arte del fuego con la invención del soplado a la fabricación del vidrio plano.
El vidrio es un material de naturaleza mineral, sólido, transparente y homogéneo. Su composición mas corriente para envases es silícea-sódico-cálcica .Esta composición de base se completa con óxidos colorantes de hierro, níquel, cromo y manganeso, dependiendo del color que se quiera obtener. Los colores mas usados en botellas para vino son: vidrio blanco, incoloro o transparente total, para vinos blancos y rosado; vdrio verde, muy extendido para vinos espumosos, blancos y algunos tintos; vidrio color "hoja muerta", muy utilizado para vinos blancos (Chardonnay), vidrio ámbar o topacio, para algunos tintos y licorosos.
Estos colores dotan a la botella de vidrio con propiedades ópticas capaces de absorber la radiaciones ultravioletas, manteniendo la imagen transparente. Significa proteger el vino de la acción de la luz. Sin embargo, los vinos más sensibles como los blancos y rosados utilizan vidrio blanco o semiblanco por la necesidad comercial de mostrar sus colores atractivos con anterioridad a la degustación.
La imagen ayuda a la identificación del vino que contiene y a ello se le suma la forma de la botella . Las formas de la botellas evolucionan a partir de la primera que tenía un perfil de cebolla alargada de la que deriva la primer "Borgoña" y de ella surgen otros modelos con el objetivo de identificación de regiones -Champenoise, Renana, del Ródano, de Burdeos, etc-. En al actualidad las más difundidas y utilizadas son la Bordalesa, Borgoña, Champagne, Rhin o flauta.
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http://www.tucocinaytu.com
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Cada vez más argentinos prefieren el fernet que la cerveza
Mientras la cerveza consolida su posición de líder entre las bebidas alcohólicas, el fernet avanza a paso firme contra sus competidores directos. La predilección por la primera, hizo que en 2010 el consumo per capita se ubicara en los 49 litros anuales, con un total cercano a los 2000 millones, lo que marca un récord, según los datos del sitio sectoresonline.com , de la consultora Abeceb .
Para tener un parámetro de comparación de la hazaña de la industria cervecera, la marca del vino llegó hasta los 25,1 litros por persona el año pasado. Fuertes estrategias publicitarias, el fortalecimiento de marcas y el desarrollo de nuevos segmentos fueron las claves del éxito de la primera, indica el análisis.
En el caso del fernet, no se destaca la cantidad sino el crecimiento del consumo, que acumuló un alza del 251% desde 2001, contra un 60% de las cervezas. Pero los dos son, según el informe de Sectoresonline.com, "los dos ganadores de la última década". "Han podido ampliar la base de consumo de la que disponían tradicionalmente y ubicarse en los segmentos más dinámicos, como los son aquellos que apuntan hacia los jóvenes", se escribe en un informe entregado a La Nacion .
La composición del mercado de bebidas alcohólicas correspondiente a 2010, ubicó a la cerveza en la cima, con el 65,7% del total. La siguen el vino (32,3%) y los destilados, con un 2%.
Según detalla el sitio de la firma dirigida por Dante Sica, "en los últimos años, el crecimiento económico y el aumento de los niveles de ingresos a nivel general permitieron un incremento de ventas en los segmentos del mercado más orientados hacia el consumo interno". El rubro de bebidas alcohólicas se ubicó entre los más dinámicos.
Entre los productos disponibles en ese mercado, están los vinos y espumantes, de distintas clasificaciones, como varietales, sin mención varietal (el vino de mesa), y champañas (dentro de los espumantes). "Aunque el rubro de mayor consumo en el mercado local es el de aquellos sin mención varietal (76% del total en 2010), la participación de los varietales viene creciendo en los últimos años pasando de 17,8% en 2007 a casi el 20% el año pasado. Por último, los espumantes como la champaña se alzan con el 2,5% de la participación del mercado, quedando un 1,6% del total en manos de otros tipos de vinos (frisantes, gasificados, etc.)", dice sectoresonline.com. "El consumo total de vinos en nuestro país en el año 2010 fue de 975,7 millones de litros", agrega.
El rubro de cervezas, en cambio, es el más uniforme, pese a haberse diversificado en tipos (además de la clásica cerveza blanca, hay cerveza negra, stout y roja, por ejemplo) y calidades. "En 2010, el consumo total de cerveza en nuestro país, alcanzó un récord de consumo de 1.986 millones de litros", señala Abeceb.com.
Según los datos recopilados por la firma, amargos o fernets, aperitivos y vermouths, whiskies, vodkas y demás bebidas "blancas" (gin, ron, ginebra, etc.) se califican como destilados o espirituosas. En 2010, se tomaron 60 millones de litros de estas bebidas.
Más cerveza, menos vino
Las porciones de mercado de cada producto fueron cambiando en el tiempo. En el caso de la cerveza, por ejemplo, desde hace casi una década, esta industria local presenta un notable desempeño. Luego de la devaluación de 2002, el consumo total y per capita crece año a año, en contraste con la tendencia decreciente que muestra el vino, una de las principales bebidas competidoras.
Las razones de este fenómeno son variadas, describe: además del impulso generado por el crecimiento económico, se produjo un efecto sustitución que favoreció el consumo de cerveza en detrimento del vino de mesa.
Por un lado, remarca el informe, "se da una tendencia a nivel mundial de reducción del consumo de vino no varietal, que se vio reemplazado en nuestro país por una mayor ingesta de cerveza en el consumo diario, lo que favoreció a la reducción de los efectos estacionales de la misma, que en general se concentra en los meses de más calor". Además, la cerveza también se vio favorecida en el consumo ocasional, por un diferencial de precios respecto a los vinos de mayor calidad.
En cuanto a los diferentes tipos de vinos, se percibe una tendencia en el mercado local (al igual que a nivel mundial) de reemplazo de aquellos sin mención varietal por otros de mayor calidad y de varietal definido. En Argentina, entre 1990 y 2010, el consumo de vino no varietal decreció un 49% y el varietal un 21% (con una notable mejora a mediados de la última década), mientras la cerveza crecía a niveles superiores al 220%.
En el último año el consumo de cervezas obtuvo un incremento del 6,5%, mientras que el de vinos se redujo un 5,6%. Asimismo es destacable el crecimiento del 2,5% de las primeras durante el año 2009, mientras la economía se contraía.
El Fernet suma adeptos
El peso de los destilados sobre el total de bebidas alcohólicas promedia el 2%. Mientras que en los últimos 10 años, el patrón de consumo de whisky se mantuvo en torno de los 0,25 litros por persona al año, "la mayor batalla" en el rubro se da entre los aperitivos y los fernets, dice Sectoresonline.com. Los primeros sufrieron fuertemente la crisis del año 2001, y registraron en dos años una caída del 45% en el consumo. Si bien en los años siguientes se experimentó un rebote, (en 2007 el consumo anual llegó a 0,72 litros por persona), hacia 2010 se ubicó en los 0,65 litros per cápita.
En cambio, los amargos, bitter y fernets han crecido desde 2002. Este mercado no pareció haber recibido el impacto de la crisis de 2009 ni la de 2001. En 2010, el consumo per capita registró un máximo histórico al alcanzar los 0,76 litros anuales, superando también por primera vez al consumo de aperitivos.
La industria local internalizó la tendencia, pues "la producción de amargos también ha superado en 2010 por primera vez a la de aperitivos luego de 20 años de crecimiento continuo (aunque mucho más marcados desde el año 2002)", concluye el análisis de Abeceb.
Fuente:
lanacion.com
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¿El alcohol es bueno?
Buenas y salsas gente linda. Continuamos en el camino de la alimentación sana y consciente. Hoy descubriremos, o por lo menos lo intentaremos, si el vino, la cerveza, la sidra y demás bebidas alcohólicas son realmente tan buenas como algunos dicen. Mientras comenzamos con la nota, me voy a abrir una botella de vino y vuelvo… Chiste, chiste…
:: El alcohol es una de las paradojas de la medicina. La mayoría de los médicos recomiendan no consumirlo, pero muchos de ellos lo toman.
:: Lamentablemente son muchas las personas que beben en exceso sin llegar a ser alcohólicas, pero que a largo plazo tendrán un elevado riesgo de padecer enfermedades neurológicas. Por eso ahora te daré algunos datos para que analices vos mismo y saques tus propias conclusiones, sobre qué es lo que produce el consumo de alcohol:
Inhibe gradualmente las funciones cerebrales y altera las acciones neuronales.
Impide asimilar los diferentes nutrientes que contienen los alimentos.
Puede producir pancreatitis aguda (enfermedad inflamatoria del páncreas) y esofagitis (enfermedad que inflama el estómago).
Puede causar infertilidad y disfunción eréctil (incapacidad repetida de lograr o mantener una erección lo suficientemente firme como para mantener una relación sexual).
Daña al hígado, que es el encargado de metabolizar el alcohol.
Irrita la célula hepática, llegando a producirse en algunos casos hepatitis alcohólica.
Produce trastornos del sueño.
Aumenta la actividad cardíaca.
Aumenta la producción de ácido gástrico que inflama las paredes del estómago. Por eso es que, a largo plazo, los alcohólicos pueden padecer úlceras.
En dosis elevadas, se eleva la presión sanguínea y es el causante principal del 30 al 50% de los accidentes con víctimas mortales.
:: Si hablamos de los efectos del alcohol en las embarazadas y en la etapa de la lactancia, podríamos decir que:
El abuso del alcohol podría desencadenar el síndrome alcohólico fetal (es un trastorno permanente).
Puede causar retardo del crecimiento y malformaciones cardíacas, hepáticas, y renales.
El mayor daño se produce en el sistema nervioso central del feto, en el que puede aparecer retraso mental.
:: Para los que se cuidan la silueta, el alcohol aporta abundantes calorías (7 kcal por gramo de alcohol) y lo peor de todo es que tiene escaso valor nutritivo.
:: La recomendación clara es: si no bebes, seguír sin hacerlo. Si bebes, por ejemplo, de una a dos copas de vino por día, comienza a pensar qué estás haciendo. Pero si bebes más de dos, cambiá tus hábitos ya.
:: No me gustaría terminar esta nota sin antes hablar de la recomendación que hacía el padre del Bypass, el doctor René Favaloro: “una copa de vino por día le hace bien al corazón”. Y en realidad esto es verdad, siempre y cuando el vino sea casero o de fermentación natural. Si no, otra mejor opción sería consumir harina de vino en jugos de frutas.
:: Para finalizar, les quiero regalar una reflexión que encontré en el Charaka Sambita, el texto más antiguo de la medicina ayurvédica india: “el vino es la primera cosa que nos lleva a la alegría, pero el exceso nos neutraliza la inteligencia y la memoria”.
Fuente:
http://www.rafaela.com
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¡La cerveza nos salvará del cáncer!
A medida que se acerca el fin de semana me dan ganas de erradicar el cáncer, y no es sólo que use folding@home, sino que ahora sé que en la Universidad Rice de Houston se encuentran trabajando en una versión de resveratrol (una sustancia que combate el cáncer) que será añadida a la cerveza.
El resveratrol se encuentra normalmente en las uvas, y por ende en el vino, pero el problema es que para obtener sus beneficios habría que beber media botella de vino diario. Esto podría ser cosa del pasado si la investigación llega a buen puerto y se logra aumentar la concentración de resveratrol y añadirlo en la cerveza, que es un brebaje mucho más popular que el vino.
Actualmente los chicos de la universidad Rice se encuentran trabajando en conjunto con la compañía Saint Arnold Brewing para desarrollar el preciado resveratrol infundido en la cerveza, con el propósito que al término del programa compañías cerveceras puedan comprar el tan anhelado, beneficioso, inodoro e insípido compuesto para nuestro segundo brebaje favorito, porque ya saben la regla 16, somos de chicos de agüita.
Fuente:
http://www.fayerwayer.com/
Felipe Gordillo
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