Los dos sexos afectados


En los varones, el alcohol provoca problemas de impotencia y puede influir en la dificultad de la erección, así como en eyaculación precoz o muy tardía, en virtud de las características de cada hombre, ya que a nivel plasmático hay un descenso de la testosterona.

En las mujeres, favorece la pérdida de la menstruación, inflamación de la vagina, falta de lubricación e irritaciones genitales. La capacidad para la penetración y el orgasmo también se ven alterados.

Para evitar estas disfunciones sexuales es preciso que el coito no esté muy ligado al episodio alcohólico. El descontrol físico y psíquico altera las relaciones interpersonales, provoca lesiones neurológicas, en los testículos y nervios periféricos.

Alteraciones hormonales, amenorrea y falta de libido son efectos en la mujer alcohólica, así como dolencias en el hígado, uno de los órganos que más sufre con el abuso del alcohol, hasta producir una cirrosis hepática.

En general, la ingesta masiva de alcohol no es una buena combinación para el sexo, sino más bien una mezcla nociva y explosiva. Las "alegrías" momentáneas dan paso a una bajada del deseo, impotencia, infertilidad y trastornos en el apetito sexual.

Naturalmente, todos estos síntomas se producen cuando se toma en dosis numerosas y continuadas. Como en todo, el signo de la mesura es básico para un sexo placentero y saludable


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