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La botella de vino


Desde el siglo XIX la botella es el envase por excelencia para la conservación, la crianza -en fase reductora, o sea, en ausencia de oxígeno del exterior-, el transporte y el servicio en la mesa de los vinos. Son cuatro funciones que la botella es capaz de cumplir a la perfección en estrecha unión con el tapón , haciendo de ella un envase ideal para el vino.
Antes de esa fecha, si bien se hacían botellas, el vidrio era tan fino que no se podían utilizar para la conservación y transporte. Se la usaba sólo para el servicio en la mesa , a modo de jarra, pero era necesario protegerla con canastos de paja, para disminuir su fragilidad.
Hasta el momento que la botella llega a cumplir su función de conservación y transporte, se usaba para estos cometidos los toneles de roble -desde la Edad Media en adelante- y anteriormente, desde la época romana, las ánforas.
Por lo tanto, la imagen de la botella actual, en bodega, en estanterías ,en la mesa, es el resultado del desarrollo de la fabricación del vidrio .
En realidad el vidrio se conoce desde comienzos de nuestra Era, lo que en realidad evolucionó es la técnica, desde un arte del fuego con la invención del soplado a la fabricación del vidrio plano.
El vidrio es un material de naturaleza mineral, sólido, transparente y homogéneo. Su composición mas corriente para envases es silícea-sódico-cálcica .Esta composición de base se completa con óxidos colorantes de hierro, níquel, cromo y manganeso, dependiendo del color que se quiera obtener. Los colores mas usados en botellas para vino son: vidrio blanco, incoloro o transparente total, para vinos blancos y rosado; vdrio verde, muy extendido para vinos espumosos, blancos y algunos tintos; vidrio color "hoja muerta", muy utilizado para vinos blancos (Chardonnay), vidrio ámbar o topacio, para algunos tintos y licorosos.
Estos colores dotan a la botella de vidrio con propiedades ópticas capaces de absorber la radiaciones ultravioletas, manteniendo la imagen transparente. Significa proteger el vino de la acción de la luz. Sin embargo, los vinos más sensibles como los blancos y rosados utilizan vidrio blanco o semiblanco por la necesidad comercial de mostrar sus colores atractivos con anterioridad a la degustación.
La imagen ayuda a la identificación del vino que contiene y a ello se le suma la forma de la botella . Las formas de la botellas evolucionan a partir de la primera que tenía un perfil de cebolla alargada de la que deriva la primer "Borgoña" y de ella surgen otros modelos con el objetivo de identificación de regiones -Champenoise, Renana, del Ródano, de Burdeos, etc-. En al actualidad las más difundidas y utilizadas son la Bordalesa, Borgoña, Champagne, Rhin o flauta.


Fuente:
http://www.tucocinaytu.com

Historia del Champagne


El champagne es un vino espumoso originario de la región de Champagne (Francia) y que es muy apreciado en el resto del mundo. Tanto es así, que muchos países se han esforzado en conseguir caldos similares para comercializarlos y hacer frente a la competencia francesa.
Hay vestigios de que desde la era terciaria había viñedos en la región de champagne y que se utilizaban para obtener vinos, desde entonces, hasta la llegada de los Celtas, se siguió con esta tradición, pero es a partir del año 57 a.C., cuando Julio César invade la Galia y los romanos se asientan en esta región, instalándose en ella los nobles y comenzando con el cultivo tradicional de la vid. Es entonces cuando surge el champagne.
En el año 496, los francos se apoderan de esta zona y Clovis es declarado rey de la Galia y durante los dos siglos siguientes se da un gran auge al cultivo de viñas en torno a las abadías (la más notable es la de Hautvillers). Celebran grandes ferias en la región y esto, junto a la facilidad de transporte por los ríos y por las vías romanas, da un gran impulso a los vinos de Champagne que competían con los de Borgoña.
En 1638 nace Pierre Perignon, se hizo benedictino y fue administrador de la abadía de Hautvillers que disponía de grandes plantaciones de viñedos. Perignon observó que el vino, tras el invierno, tendía a soltar burbrjas y quiso embotellarlo con ellas, por lo que pensó que la segunda fermentación debía llevarse a cabo dentro de la botella. Pero el problema radicaba en cómo cerrar la botella, hasta que un día encontró a unos peregrinos españoles que cerraban sus cantimploras con corcho y decidió hacer lo mismo con sus vinos, asegurándolos además con una cuerda para que así la segunda fermentación fuera posible dentro de la botella.
También se le ocurrió mezclar uvas de distintas zonas, mejorando el champagne y establecer unas reglas para su elaboración, como son las de no usar más que uvas de pinot noir, podar los viñedos para que no alcanzaran más de 90 cm. de altura, recoger sólo las uvas que estaban enteras y cuando hacía frío, poner telas húmedas sobre los racimos que estaban al sol para conservarlos frescos, no permitir ningún tipo de maceración que cambiase el sabor del mosto, dar varias prensadas rápidas y suaves separando el mosto de cada prensada.
Así es como Perignon mejoró ostensiblemente el ya existente Método Champanoise, aunque en muchas ocasiones se la atribuye a él su descubrimiento.
Enseguida el champagne se puso de moda en la corte francesa y era un gran signo de elegancia y refinamiento. Aún quedaban varios problemas por resolver, como el de las roturas de botellas por el gas. Pronto se subsanó fijando la proporción de azúcar que se añade a la segunda fermentación en la botella. Otro gran problema era el de quitar de las botellas los residuos sólidos que enturbian el vino. Esto lo resolvió la viuda de Clicquot perforando unas mesas y poniendo las botellas boca abajo, removiéndolas y haciendo que los posos se depositen en el tapón, sacando después el corcho y poniendo uno nuevo.
Fue entonces cuando el champagne ya estuvo listo para que llegara a nosotros tal y como lo conocemos actualmente.
Salud!

Fuente:
http://www.cabernetshop.com